Prometheus x
Prometheus

Editorial
Staff
Cartas de Lectores
Las Sobras
Hasta mañana

Clara Anich*

Un relato breve y muy prolijo, con uno de esos finales que hacen abrir bien grande los ojos, mientras uno se estremece y se pone a pensar en tantas cosas.

Comentá sobre el cuento
_____________________________________________________________________________ 





El timbre sonó a las cinco. Todos sus compañeros ya tenían las cosas guardadas, pasaron por encima de los bancos y salieron corriendo como quienes escapan de la cárcel, pero ella no. Guardó lentamente los útiles y como si no estuviera conforme, vació la mochila y volvió a ordenarla sin apuro. Al salir del colegio se detuvo en el kiosco, después fue caminando hacia la parada de colectivos, pero primero  entró en una cabina de teléfonos y simuló hacer una llamada. Dejó pasar un colectivo, dos, tres, cuatro y por fin subió al quinto; ya eran las seis menos cuarto. Qué mierda, era viernes, dos días sin colegio.

            Llegó a su casa y no había nadie, su hermana debía estar en la quinta del novio y su padre mejor no saber dónde, ni cuándo volvería. Tiró sus cosas por ahí y se puso a mirar televisión.

Un auto persigue una moto a lo largo de un puente. El contorno de las torres se recorta sobre el cielo anaranjado. Los autos comienzan a detenerse, paran unos al lado de otros. El conductor de la moto se da vuelta y mira a la chica que se aferra a su cintura. Las miradas se encuentran y ella mueve la cabeza. Él acelera y pasa entre dos camiones dejando atrás al auto azul que se le venía acercando.

            Apagó el televisor, miró el reloj y fue a la cocina a prepararse algo para comer. Puso los fideos en el agua hirviendo y preparó dos platos. Al rato se sirvió en uno de ellos y se fue hacia su cuarto.

            Volvió a prender la televisión y aparecieron aquel hombre y esa chica, ahora en un avión volando sobre el océano, tomados de la mano. La pantalla se puso negra y comenzaron a pasar las letras blancas. Ella apagó el televisor cuando oyó el ruido de la llave en la cerradura; deseaba que fuera su hermana cansada del novio, pero no, era su padre.

            -Hola -le escuchó decir -¿Cómo te fue hoy?
            -Te dejé comida en la cocina -dijo ella desde su cuarto, mientras corría el acolchado.

Acomodó la almohada y se metió en la cama. Ahora oía a su padre caminar en el living. Cerró los ojos y se hizo la dormida.

            Su padre entró en el cuarto. Con un suave movimiento la corrió a un lado de la cama, se sacó la camisa y se acostó.

            Ella apretó fuertemente los párpados. Otra vez no, pensaba; otra vez no.







_____________________________________________________________________________

* Clara Anich nació en Buenos Aires en 1981. Psicóloga, fue alumna del escritor Abelardo Castillo. Obtuvo premios en diversos concursos y publicó en antologías de Buenos Aires y España. Forma parte del Grupo Alejandría y tiene un libro de cuentos inéditos y obras de teatro breve. Acaba de publicar su primer libro de poesía: Juego de Señora.


Ilustración de
Gonzalo Jourdan


Año V
Número 28

Copacabana Entrevista Cine Galeria Reseņas Teatro Poesia Cuentos Traducciones Articulos Nota de Tapa Sumario