por Nicolás Hochman
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"Lo que a mí personalmente me gustaría comprender mejor: el hombre en su desnudez existencial en el momento en el que debe asumir una de las diversas figuras o condiciones del migrante". Ese fue el objetivo que se planteó Ermanno Vitale a la hora de definir los lineamientos generales de este libro.
Su tipología está compuesta por cinco figuras: el emigrante (o inmigrante), el refugiado, el marrano, el autodeportado y el autosegregado. A ellos se le suman dos categorías extra, como el migrante metafórico (el revolucionario ético y político) y el migrante potencial.
Las casi trescientas páginas de este ensayo están enfocadas a ampliar estos conceptos, a partir de una noción de Salman Rushdie que le sirve como puntapié inicial: "Un verdadero migrante sufre, tradicionalmente, un triple trastorno: pierde su lugar, entra en el ámbito de una lengua extranjera, y se encuentra rodeado de seres cuyos códigos de conducta social son muy diferentes, y en ocasiones, hasta ofensivos, respecto de los propios". Y aquí es donde se encuentra el principal error de Vitale. La afirmación de Rushdie es un disparador sumamente interesante para comenzar a trabajar, pero hay que tener cuidado. En Ius migrandi hay una visión absolutamente negativa de lo que hasta aquí significó "migrar". No porque su autor lo vea como algo peyorativo (por el contrario, él lo entiende muchas veces como una necesidad), sino por el aire siempre depresivo que le adjudica al migrado, a quien define como "vencido" o "bárbaro interno en potencia", adjudicándole sentimientos comunes: resignación, renuncia de las decisiones, privación de la libertad personal, autodeportación, autosegregación, etc.
Puede ser, y seguramente sea así en muchos casos. Pero lo que Vitale no toma en cuenta es que el paso del tiempo existe (inexorablemente), y aunque muchas veces esté presente todo eso, el sujeto en ocasiones consigue elaborarlo de moda tal que la experiencia sea resignificada (física, geográfica, psíquica, emocionalmente), que signifique "otra cosa".
Aún así, el ensayo aporta algunas nociones muy útiles para estudiar el fenómeno. Quizá la más importante sea la idea de que "migrar cansa", concepto realmente práctico para definir el criterio demarcativo entre migrar y viajar. Es novedosa también la diferenciación que hace entre las migraciones antes y después de la modernidad, centrada en la "nostalgia", y algunas asociaciones muy inteligentes con la identidad y la otredad.
La tesis (que no toma en cuenta la bibliografía básica y clásica sobre la categoría analizada) está fundada sobre tres pilares: Filosofía Política, Sociología y Derecho. Y aunque incluye algunos matices de Psicología, son notorias las ausencias del Psicoanálisis y la Lingüística, áreas de estudio y conocimiento que aportan herramientas fundamentales para investigar la migración.
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Ius Migrandi de Ermanno Vitale. Melusina, [sic], 2006
Año IV
Número 25
N. Hochman.
"Ius Migrandi"
I. Levhart.
"Introducción a la cultura
japonesa"
L. Cosentino.
"Tránsito por el revés del olvido"
L. Etchecopare.
"Toronto no"
A. Ferré.
"El hombre de la pampa"