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en el momento de hacer Música
por Mauricio Weintraub
La problemática del miedo en el momento de hacer música constituye una de las temáticas más generalizadas y menos estudiadas de nuestro ámbito musical.
Existe así, una gran cantidad de músicos en formación, profesionales, docentes y músicos aficionados que encuentran en este temor un impedimento de difícil resolución para desarrollar su potencial y disfrutar en el momento de tocar. De la misma manera, existen otros músicos que abandonan su actividad y que dudan de su vocación, bajo un argumento aparentemente irrefutable: "¿cómo puede ser mi vocación algo que me produce tanto sufrimiento?"
Aclaraciones previas
Algunas opiniones generalizadas
En líneas generales existe una opinión errónea con respecto al miedo en el momento de tocar. Se cree así que el miedo demuestra o bien falta de estudio, o bien falta de experiencia o ambas cosas a la vez. De esta manera el consejo al músico que experimenta temor apunta, en muchos casos a dos soluciones, o en realidad a dos acciones:
- "Estudiá más"
- "Tocá más veces ante el público"
Con respecto a la primera de estas opciones, existe un parámetro que nos permite comprender, si en líneas generales, el problema radica o no en un estudio insuficiente: Si en el estudio cotidiano el resultado es satisfactorio es porque la problemática musical está básicamente resuelta más allá de lo que se pueda progresar y mejorar en ejecuciones futuras.
Con respecto a la necesidad de aumentar el número de presentaciones ante el público es sabido que, en general, esta solución raramente produce la disolución del temor. Si bien es cierto que hay un porcentaje mínimo de temor que se va disolviendo conforme la experiencia aumenta, la mayor parte del mismo suele no desaparecer. Por el contrario, suele suceder que, al tocar reiteradamente con temor, el músico se siente cada vez más frustrado, inseguro y temeroso de su próxima presentación y, en definitiva, identifica el momento de tocar con un momento temido y no con un momento de disfrute.
En este sentido, es fundamental comprender que esto es así porque lo que causa el temor en el momento de tocar no tiene que ver esencialmente con la mayor o menor experiencia sino con otros factores, más centrales y más constitutivos.
Diferencia entre el Miedo y la "sensación de adrenalina"
Llamo miedo en el momento de hacer música a aquella sensación que, por un lado disminuye considerablemente el rendimiento del músico en escena en relación con este mismo rendimiento en su estudio cotidiano y, por el otro, le impide al músico disfrutar de su presentación.
Existe como contrapartida otra sensación que también es llamada muchas veces miedo o temor, pero que en realidad tiene que ver con cierta excitación o "sensación de adrenalina" similar a la que se tiene antes de emprender cualquier actividad relacionada con el disfrute profundo y con cierta imprevisibilidad (ir a una fiesta, salir con una persona a la que se ama, practicar un deporte, etc.)
Esta "sensación de adrenalina" es altamente positiva ya que, en líneas generales, nos permite estar más atentos, más presentes en el momento y más sensibles a lo que sucede en el aquí y ahora. Por el contrario, el miedo en el momento de tocar nos impide justamente esta conexión con el aquí y ahora, con el hecho musical y con nuestra propia sensibilidad y, finalmente nos impide desplegar nuestra potencia, nuestro disfrute y nuestro amor por nuestra actividad.
El "Escenario"
Dentro de la temática del miedo escénico, cuando me refiero al "escenario" no me refiero exclusivamente a la situación de concierto sino a todo aquel lugar en el que hay "otro/s" observando al músico mientras él ejecuta su instrumento.
Esta pequeña aclaración es sumamente importante ya que a lo largo de mi trabajo he observado que los "escenarios" en los que el músico experimenta temor son absolutamente heterogéneos y personales. Así, existen músicos para los cuáles el "escenario" atemorizante es un concierto, otros para los cuáles es un examen, concurso, clase individual, clase grupal, fiesta familiar, momento de estudio con otra persona presente, etc. Todos estos "escenarios" son absolutamente respetables y válidos ya que en su estructura fundamental, el miedo escénico no tiene que ver con un "escenario real" sino con la manera en la que este "escenario real" repercute y sintoniza con el "escenario interno y emocional" que el músico tiene en sí mismo previo al hecho de tocar.
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Año IV
Número 25