por Pietro U. Dini
Hace relativamente poco tiempo que el nombre de Lituania salió de un limbo de varios decenios. Como escribió el premio Nobel de literatura Czeslaw Milosz: «este nombre [surgió] de unas regiones nebulosas, sobre las cuales los libros y los manuales proporcionan muy pocas noticias y a veces éstas pueden incluso resultar poco fidedignas».
Al final de la década de 1980 los lituanos (junto con los letones y los estonios) desempeñaron un papel determinante en la crisis de la Unión Soviética. Pero eso no produjo el deseable efecto de que la cultura de aquella nación fuera conocida en el resto del continente europeo. En este sentido, fue mucho más importante la Feria del Libro (Buchmesse) de Francfurt de 2003, cuando Lituania -quince años después de la restauración de su independencia- fue invitada de honor del certamen y, por consiguiente, el país sobre el que se focalizó mayormente la atención. Otro impulso interesante se produjo en 2007, cuando Lituania fue invitada de honor del Salón del Libro de Turín (Italia).
Los lituanos son, desde el punto de vista étnico-lingüístico, un pueblo báltico que habla una lengua báltica, es decir una lengua que con el letón (lengua también hablada actualmente), el prusiano y otras lenguas extinguidas (como el curonio, el selonio, el yatvinjio, etc.) constituye un grupo autónomo de la familia lingüística indoeuropea. Es decir, de la misma manera que se habla de lenguas célticas, germánicas, eslavas, itálicas, iránicas u otras, se habla, refiriéndose precisamente a las lenguas pertenecientes a este grupo, de lenguas bálticas. Esta rama lingüística se caracteriza, con respecto a las demás lenguas indoeuropeas, por su arcaicidad y conservadurismo(1). Y es que nos encontramos ante la rama más arcaica, hablada hoy en día, de la familia indoeuropea: un dinosaurio lingüístico que todavía permanece vivo y coleando.
Último pueblo cristianizado del continente europeo (en 1386), los lituanos, a pesar de la arcaicidad de su lengua, fueron ágrafos (es decir, carecieron de escritura propia y emplearon otras lenguas) hasta muy tarde. Los siglos de su época pagana coincidieron con los de mayor esplendor político del Gran Ducado de Lituania; sin embargo, la producción literaria de aquella época se caracteriza por la escasez de textos manuscritos. La explicación de tal escasez responde al hecho de que, por aquel entonces, la transmisión y difusión del saber se producía oralmente, como lo demuestra la vasta literatura oral que ha llegado hasta nuestros días a través de los cantos populares lituanos, esos mismo cantos tan apreciados por Lessing y por Herder y que fueron utilizados por Goethe. Esta característica es la que dota a la literatura lituana -sobre todo a la poesía, pero también a la prosa-, de un lirismo muy peculiar.
Se tiene noticia de la presencia en Lituania de un jurista y poeta aragonés, el eclesiástico Pedro Ruiz de Moros(2), el cual, después de una formación inicial en el Estudi General de Lleida (una de las primeras instituciones académicas catalanas), continuó sus estudios en Bolonia para trasladarse más tarde a Polonia, donde ejerció una considerable influencia política intercediendo a favor del acceso al trono de Segismundo II Augusto. Éste último, como muestra de su agradecimiento, asignó al prelado aragonés delicadas misiones diplomáticas y, lo que es más importante, le dió el apoyo necesario para instituir una Academia en Vilnius, la primera piedra de la actual Universidad de la capital lituana.
Los primeros textos en lengua lituana aparecieron a mediados del siglo XVI gracias a las favorables condiciones culturales que se dieron durante la lucha que oponía Reforma y Contrarreforma. A la luz de esas tendencias destaca, a principios del siglo XVII, la obra de Kristijonas Donelaitis, figura poliédrica de literato y científico, que en la fase más dura de sujeción política en Lituania compuso en hexámetros Las estaciones del año (en la lengua original, Metai), crónica poética de un año de la vida de un campesino.
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(1) Sobre las lenguas balticas véase P. U. Dini, Le lingue baltiche, Florencia, 1997, p. 532 (obra traducida al lituano, el letón y el ruso).
(2) Pedro Ruiz de Moros (Petrus Royzius Maureus, Alcañiz v. 1505 – Vilnius, 1571) escribió poemas en latín y en polaco, entre los que destacan las Decisiones de rebus in sacro auditorio Lithuanico ex apellatione iudicatis (Cracovia, 1563). Sobre Ruiz de Moros y sobre Lituania véase Maurizio Fabbri, «Aspetti delle relazioni culturali fra Spagna e Paesi Baltici: Ruiz de Moros e Ganivet», en C. Lewanski y E. Kanceff (Ed.): La via dell’ambra. Dal Baltico all’Alma Mater. Moncalieri, Centro Interuniversitario di Ricerche sul "Viaggio in Italia", 1995, pp. 459-474.
Año IV
Número 25
Tomas Venclova en el
contexto de la literatura lituana
por Pietro U. Dini
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